Tuviste un bebé y perdiste a la mujer que eras. Eso tiene nombre.
Aquí no te van a decir que le eches ganas. Aquí le ponemos nombre a lo que estás viviendo, sin juicio y sin adornos.
Soy Lyanne. También me perdí. Y también volví.
Te has dicho alguna de estas en voz baja.
- "Me meto a bañar y lloro ahí, porque es el único sitio donde nadie me busca."
- "Le grité por una tontería y después me quedé despierta odiándome."
- "Extraño a la mujer que era. La que se arreglaba, la que se reía por nada, la que tenía planes."
- "Miro fotos mías de antes y no sé en qué momento se me apagó la cara."
- "Estoy rodeada de gente todo el día y por dentro estoy sola."
- "Si de verdad tuviera fe, ya se me hubiera quitado."
No estás rota.
Estás en medio de algo que todavía nadie te explicó.
¿Y tú, en qué temporada estás?
No todas estamos en el mismo sitio. Hay quien acaba de parir y el mundo ya le pide que vuelva a ser la de antes. Hay quien funciona por fuera y por dentro siente algo que no sabe nombrar. Hay quien ya salió de lo más oscuro y ahora está decidiendo quién es.
Seis preguntas para ver dónde estás hoy. Sin respuestas correctas.
No es una evaluación clínica ni ofrece un diagnóstico.
¿Qué es la matrescencia?
Es lo que te pasa por dentro cuando te conviertes en madre. Tu cuerpo se reorganiza completo. Tu cerebro cambia. Tu sistema nervioso aprende a vivir en alerta.
Es tan grande como la adolescencia. La diferencia es que a la adolescencia sí le pusieron nombre, y a esto no.
No es un problema de carácter.
Es una desconexión entre tu identidad y tu sistema nervioso, en medio de la transición más radical de tu vida.
Mi identidad.
Que después no iba a reconocerme.
Yo tenía la teoría. Había estudiado la mente humana. Y aun así pasé meses tratando de arreglar con voluntad algo que nunca fue un problema de voluntad.

Construí un negocio en pleno posparto. Y casi me cuesta a mí misma.
Levantaba una empresa con una recién nacida encima. De día resolvía para clientes. De noche me preguntaba en qué momento dejé de reconocerme.
Cada logro venía con una factura callada: si me iba bien en el trabajo, me acostaba sintiéndome mala madre. Si me quedaba con ella, sentía que estaba dejando morir algo mío.
De ahí salieron estos libros. No de una teoría. De las tres de la mañana.
Estar mejor importa. Y volver a reconocerte, también.
Tu maternidad es parte de tu historia. No es el límite de tu llamado.
Antes de ser mamá había cosas que se te daban bien. Cosas que disfrutabas, que te salían sin pensar, que la gente te pedía. No desaparecieron cuando nació tu hijo. Están debajo de los horarios, las comidas y el cansancio, esperando un poco de espacio.
Los dones que Dios puso en ti siguen siendo tuyos. La maternidad no los canceló.
"Irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios." Romanos 11:29
Aquí no vamos a pedirte que hagas más. Ya haces bastante. Lo que queremos es acompañarte a mirarlos de nuevo, a tu ritmo y sin añadirte una tarea más.
A esto le puse nombre: el método ICE™. Tres letras, tres pasos, y ninguno te pide que corras. Te cuento cuáles son.
No necesitas tener todas las respuestas en esta temporada.
Descubre tus dones, cultiva tus talentos y florece en el llamado que Dios ha depositado en ti.
Empieza por donde te duela menos.
Dos cargas que nadie te avisó que ibas a llevar al mismo tiempo.
Lo que sí te puedo prometer.
Yo no pongo el camino. El camino es de Dios y Él ya lo puso. Yo solo soy la vasija que Él reconstruyó, caminando a tu lado para que no lo hagas sola.
Posparto Sin Filtros™
Estoy grabando la primera temporada ahora mismo.
Los tres primeros salen el mismo día. Cuando eso pase, tú vas a ser de las primeras en escucharlos.
- 1Te Mintieron Sobre El PospartoLo que sientes tiene nombre. Se llama matrescencia.
- 2Tu Mamá También Lo Vivió Y CallóEl ciclo que repites no empezó contigo.
- 3¿Por Qué Vuelves A Lo Que Te Duele?El ciclo del abuso y la libertad que Cristo ya compró.
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Preguntas sobre la recuperación posparto
¿Cuánto dura la recuperación posparto emocional?
Más de lo que te dijeron. Semanas para unas, meses para muchas, y para algunas más de un año. La cita de las seis semanas se volvió el símbolo de que ya estás bien, pero no lo es. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos ya lo dijo: el cuidado después del parto debería durar al menos doce semanas, no una sola visita.
Y lo emocional va todavía más lejos. Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos siguieron a 5,000 mujeres por tres años. Una de cada cuatro seguía cargando una tristeza fuerte en algún punto de esos tres años. Ellos mismos dijeron que seis meses no alcanzan ni para medirlo.
A mí me duró más de un año. Y durante ese año pensé que el problema era yo.
Escúchame bien: que sea común no significa que tengas que aguantarlo sola. Yo no te voy a diagnosticar nada, y esto no cura nada. Si lo que sientes lleva meses, si va en aumento, o si es más de lo que puedes cargar, busca apoyo profesional. Puede ser algo que necesita atención de salud, y pedir ayuda es una forma de obediencia, no de debilidad. En Estados Unidos puedes llamar o escribir al 988 a cualquier hora del día o de la noche.
¿Es normal no sentirse feliz después de tener un bebé?
Sí, y es mucho más común de lo que se habla en la iglesia y en la familia. Puedes amar a tu bebé con todo y a la vez estar triste, agotada o vacía. Las dos cosas caben en el mismo corazón. Lo que sientes no mide cuánto amas a tu hijo ni cuánta fe tienes. Si esa tristeza es más de lo que puedes cargar sola, busca apoyo profesional: en Estados Unidos puedes llamar o escribir al 988 a cualquier hora.
¿Cómo recuperar mi identidad después de ser mamá?
No volviendo a quien eras, sino conociendo a la mujer que nació con tu hijo. Ahí es donde se traba la mayoría: tratando de regresar a alguien que ya no existe. Se empieza por otro lado. Por ponerle nombre a lo que vives, por recuperar algo que sea tuyo, y por dejar de hacerlo sola. La maternidad cambió tu vida, pero no tiene que costarte tu identidad.
¿Qué dice la Biblia sobre el cansancio de una madre?
Que el descanso no es desobediencia. Cuando Elías quiso morirse de agotamiento, Dios no lo regañó ni le pidió más esfuerzo: lo dejó dormir y le dio de comer antes de hablarle (1 Reyes 19). Dios atiende el cuerpo antes que el llamado. Tu cansancio no es falta de fe, y descansar no te hace menos madre ni menos creyente.
¿Qué es la matrescencia y por qué casi nadie la nombra en español?
Es lo que te pasa al convertirte en madre: un cambio real en el cuerpo, el cerebro y en quién eres. Tan grande como la adolescencia. La antropóloga Dana Raphael le puso ese nombre en los años setenta. Lleva décadas existiendo, pero casi nunca se ha escrito en español. Por eso millones de mamás lo viven sin saber que tiene nombre. Y ponerle nombre es donde empieza todo.
¿Qué es la identidad en Cristo?
Es quién eres según Dios, y no según lo que haces, lo que sientes o lo que otros esperan de ti. No se gana con esfuerzo ni se pierde en una mala temporada. Sigue siendo verdad el día en que no lo sientes, y eso es justo lo que casi nunca se dice en voz alta.
No quiero que salgas de aquí sintiéndote igual de sola que cuando llegaste.
Si necesitas hablar, escríbeme.
El posparto no te borró. Te reveló.
Dios no ha terminado contigo.
"El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará." Filipenses 1:6